¿Por qué utilizar resistencias artesanas?

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Al igual que los hermanos Marx gritaban “más madera, más madera“, los vapeadores, desde un inicio y acorde con la evolución de las baterías han gritado “más metal, más metal”, con el objetivo de conseguir más vapor y golpe. Por otro lado, al evolucionar las resistencias desde los hilos simples, (parallel, twister, twister parallel), a las más elaboradas, (clapton, fused clapton, tri core, staple, frame staple, etc), se descubrió que una de las caracteristicas más importantes de las resistencias artesanas, es su porosidad ya que mejoraba mucho el sabor. Voy a intentar de forma breve explicar estos dos aspectos.

Más metal significa más superficie de contacto con el algodón y más temperatura, esto produce más vapor. Al aumentar la cantidad de metal se reduce su resistencia al paso de la corriente electrica ya que los electrones tiene más espacio para circular, es decir, menos ohmios. De las resistencias de 1,5 y 2 ohm que se utilizaban hace años, hemos pasado a las resistencias más comunes hoy en día entre 0,4 y 0,8 ohm, y también cada vez más, a utilizar resistencias entre 0,20 y 0,4 ohm, llegando incluso (yo no lo recomiendo) a lo que se conoce como “vapeo extremo”, utilizando resistencias entre 0.16 y 0.18 ohm, todos estos valores hablando de una sola resistencia (single coil).

Cada vapeador busca el punto que más le agrada en lo referente a cantidad de vapor y su temperatura, aspecto este último que influye y mucho en el sabor. Cuando inhalamos, la cantidad de vapor, su temperatura, el nivel de nicotina y la utilización de algunas moleculas de “frescor” que actuan sobre el fondo de nuestra garganta, son las que nos transmiten las primeras sensaciones, el sabor en este punto es poco determinante ya que al inspirar y para dejar el mayor espacio posible en nuestra boca, retraemos y plegamos la lengua, dejando nuestras papilas gustativas lejos del vapor. Como se suele decir, “lo que mal empieza, mal acaba”, y si estas primeras sensaciones son negativas, nuestro cerebro se pone en modo “no me gusta” y aunque el sabor que obtenemos al expirar (ya con todo nuestro sistema gustativo desplegado)  sea bueno, nuestro cerebro dice, no.

Los vapeadores que por encima de todo buscan sabor, no se condicionan o lo hacen en menor medida por estas primeras sensaciones, los vapeadores que buscan un punto equilibrado y sobre todo los que buscan esa sensación de golpe más parecida al tabaco, sí.

Al exhalar el vapor apreciamos el sabor, los matices, el dulzor / acidez / amargor y también valoramos el vapor, pero más como experiencia visual ya que en los pulmones no se ha producido solo una transferencia de nicotina (en el caso de que la lleve), sino una transferencia termica, lo que implica que la temperatura en el vapor que exhalamos ya no sea apreciable.

El sabor depende de la densidad de moléculas de aroma presente en el vapor. Uno puede pensar que cuanto más vapor, más moléculas y más sabor, pero todos sabemos que esto no es así. La razón fundamental es la degradación de estas moléculas por efecto de la temperatura, tanto de la temperatura a la que se vaporiza el líquido como de la temperatura a la que sometemos al liquido que se encuentra en los depositos de los tanques, razón por la cual yo solo vapeo con RDA’s, pero esta es otra historia.

Cuando iniciamos la vaporización, (me niego a llamarle calada), el líquido que está en contacto directo con el metal y dentro de la propia resistencia se evapora inmediatamente y a la menor temperatura posible. A medida que continuamos con la pulsación la temperatura del vapor va creciendo y la degradación de las moléculas aromáticas aumenta. Esto depende también del líquido que estemos vapeando ya que supongo (no soy químico), las moléculas de diferentes aromas, se degradan a temperaturas diferentes.

Por su puesto, otros muchos factores intervienen en el sabor, material y tamaño del atomizador, entradas de aire, diseño de los postes, forma y material del drip, distancia de la resistencia al drip, cantidad de algodón, drenaje, etc. Todas estas variables hacen de nuestra búsqueda del setup perfecto uno de los motivos de la terrible enfermedad que padecemos muchos vapeadores, enfermedad con difícil cura, la temible “esponjitis”.

En definitiva, buscamos una resistencia con el suficiente metal, que produzca el vapor que nos gusta y a la temperatura que nos gusta y que sea lo más porosa posible para que una cantidad mayor de líquido se evapore de forma directa y a la menor temperatura posible.

Y esto es lo que proporciona una resistencia artesanal. Como ejemplo, la N22 tiene en su nucleo 8 hilos, 6 hilos planos de 0,4 x 0,1 mm apilados (staple) y dos hilos redondos, uno encima y otro debajo de la pila de hilos planos formando un marco (frame) y todo ello envuelto (fused) con un hilo muy fino. Como somos como somos, no llamamos a esta resistencia “apilada enmarcada y envuelta”, la llamamos frame staple fused clapton. Se utilizó el termino Clapton que viene de las cuerdas utilizadas en las guitarra acústicas, con un hilo grueso forrado de otro más fino y que hace que el sonido sea mucho más duradero. Esta resistencia es muy porosa y con un buen tamaño. La puntuación que se le da en los distintos foros es de un 9 en vapor, sabor y golpe.

Construir este tipo de resistencias no es sencillo, menos aún si como yo, construyes núcleos de 230 cm para intentar en la medida de lo posible, producir más en el mismo tiempo para reducir su precio de venta y que puedan ser accesibles a un mayor número de personas.

Todo lo que he escrito aquí, y de forma muy resumida, daría para horas interminables de conversación y debate. Lo que si estaremos todos de acuerdo es que las resistencias artesanales ofrecen una de las mejores experiencias de vapeo y que el único problema que tienen es que normalmente, cuando las pruebas y encuentras la que mejor se adapta a tus gustos, cuesta volver a los hilos simples.

Como suelo decir, la resistencia y el algodón es el motor de nuestro atomizador. Una resistencia artesanal, bien ajustada y cuidada, dura mas de mes y medio. El precio unitario de cualquiera de mis resistencias transporte incluido, es igual o menor incluso que el de una resistencia industrial utilizada en los claromizadores, y estas, duran una semana.

Otro aspecto importante es el material, el hilo. Yo solo utilizo hilo comprado en Inglaterra, en Crazy Wire. Hilo fabricado bajo normativa europea y libre de contaminantes. No se si se puede decir lo mismo de todas las resistencias industriales que vienen de china.

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